Sofá
Acurrucada.
Tumbada.
Echada.
Sentada.
Sueños
interminables,
Crueles
realidades,
Sollozos
silenciosos que son gritos silenciosos,
El recorrido vital
se merma en él
Y desde él recibo
el olor a fritada de verduras.
Las rabietas
contra las somnolencias me despiertan a sobresaltos.
Desde él veo a unos
animales peculiares sumergirse debajo de la alfombra,
Que me invitan a
seguirles,
Me niego,
No soy esa que se
muere viviendo,
Cómo te atreves a
cuestionar mi dolor.
Innumerables
conjuros pueblan mi frágil mente,
Piso el acelerador
que lleva el control de mi vida,
la que soñé.
Simplemente
sueños.
Raquel Sima
Te puse yo misma
en ese rincón
en la estantería
el primer día
cuando las cajas estaban aún bien cerradas.
Allí te quedaste, silenciosa,
echaste raíces,
honda cesta guardadora de tesoros:
cuarzo rosa, pulsera de mi madre,
pulsera de mi hermana,
pulsera de mi otra hermana
-no las pongo nunca-
caracola de mar,
cuerdas de cuero,
esta bolsita negra llena de collares viejos.
¿De dónde saliste tú?
¿A qué viniste,
honda cesta guardadora de tesoros?
Alicia Blanco
Relógio
Surge o tempo da velocidade voraz.
Lancinante, suga a existência.
Dias, se diluem em sons.
Noites, em horas brancas.
Minutos desnudam insones o véu do tempo .
Tragam o ar, entontecem.
Espelho reflete desalento .
Escuridão a consumir vida.
Assombrar caminhos.
Desfazer planos
Enfurecer a razão.
Horas
inquietas
Levam a lugar nenhum.
Preenchem-se do cintilar de estrelas.
Despedem-se no raiar do sol.
Escondidas, aguardam.
Sem trégua nem alforria.
O desmantelar da noite
O desvencilhar dos dias.
Karina Guerreiro de Sá
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